Fin de las vacaciones a Miguel Yunes

Columna: Se dice que...



La nueva línea marcada por el presidente López Obrador a la fiscalía general del país es que acelere todos los procesos de delincuentes políticos que permanecían como intocables de la época del entonces presidente Felipe Calderón.

En esa lista se encuentra el exgobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, por el desvío de más de 3 mil millones de pesos cuando fuera director del ISSSTE durante ese gobierno panista, donde presentaron graves y documentadas denuncias el exlíder nacional del PAN Manuel Espino y la lideresa magisterial a nivel nacional Elba Esther Gordillo.

Reporte Índigo posee la más completa información sobre todos los negocios de la familia Yunes, donde figura el operador financiero Omar Yunes Márquez como el artífice que cuenta con 34 empresas a su nombre y una fortuna en inmuebles y negocios.

Al igual que Emilio Lozoya exdirector de Pemex a Miguel Yunes, dicen que está enfermo de cáncer, ha dado un giro violento su suerte y al parecer se le terminaron las vacaciones ilegales.

La gira de AMLO a Centroamérica

El presidente López Obrador se iba a reunir el día de ayer con el cuerpo diplomático y de manera especial con los embajadores-as de la zona de Centroamérica porque desea viajar a esa zona, ya en dos ocasiones había estado en los Estados Unidos y no había visitado a sus vecinos del sur. Dentro de su programa de apoyo destaca a tres países que son Guatemala, El Salvador y Honduras.

En el caso de Costa Rica donde la embajadora es Roselia Barajas es importante ya que en el mes de febrero habrá elecciones presidenciales y del mandatario saliente el periodista Carlos Alvarado Quesada quien había obtenido el 60 por ciento de la votación era considerado como su amigo. Se tiene presente que es el único país que no cuenta con un ejército sino sólo una guardia nacional como cuerpo de mantener la paz y seguridad del país.

Los sepultureros del periodismo

Gabriel García Márquez decía que el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las previsiones de la vida. Nadie que no haya vivido puede concebir siquiera el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y este dispuesto a vivir sólo para eso podía persistir en un oficio incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede ningún instante de paz mientras que no vuelva a empezar con más ardor que nunca el minuto siguiente.

En cambio, por otra parte, el cínico que ha devaluado el periodismo es aquel que desprecia su oficio, que practica con resabio el silencio selectivo, callar lo que desequilibra el estado de cosas y defender a toda velocidad la inmovilidad.

Manuel Rivas se refiere como sepulturero a este cínico profesional. Cuando se impone en las salas de redacción un osario de verdades incómodas que no vieron la luz.

Su oficio no es el Periodismo. Es el conformismo.

Algo muy distinto es la autocrítica. El periodismo es un síndrome de un permanente estado de insatisfacción, es su hábitat natural.

El peligro de ser periodista en México cuando se quiere matar a la verdad se asentó lamentablemente en nuestro país y en el estado.


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