´Arista´, la torre que derramó el vaso en Sedema



El tema de la famosa "Torre Centro" no fue una ocurrencia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Aseguran los que tienen la información de primera mano es que su anuncio de lo que significaba la imponente construcción fue solo un recordatorio, un "no han hecho nada" para el gobierno de Veracruz.

 Según los que saben y tienen hasta documentos de esta película, fue en septiembre del 2020 cuando la secretaría del Medio Ambiente debió proceder ante la inquietud presidencial sobre dicho inmueble, a espaldas del emblemático e histórico edificio que alberga los mandos de la Zona Naval.

  Entonces, se ordenó a la titular de la dependencia estatal, Rocío Pérez Pérez, que procediera a investigar y sobre todo a que legalmente, negara o más bien revocara la anuencia llamada, MIA, es decir la autorización del Manifiesto de Impacto Ambiental, MIA, que los propietarios tramitaron el 17 de octubre de 2018 a un par de meses de que terminara la administración del gobernador Miguel Angel Yunes Linares.

 No obstante, la funcionaria o sus asesores se hicieron de la vista gorda, porque simplemente no procedieron. El proyecto no cumplió con los requisitos necesarios en materia de medio ambiente, tanto, que por ello fueron suspendidos los trabajos el 25 de junio de este año sin ningún reclamo legal.

 Pero el resolutivo del MIA que tramitó uno de los supuestos propietarios, Carlos Ramos de la Medina, suplente del alcalde porteño, Fernando Yunes Márquez, jamás fue liberado a favor por la secretaría del Medio Ambiente de la actual administración estatal.

 Tampoco procedió a negarlo, lo que provocó el enojo mayor del gobernador Cuitláhuac García y no esperó más para pedirle la renuncia a su titular, Rocío Pérez.

 El problema no solo fue esta situación, que desde el año pasado pudo haber procedido para frenar el proyecto mobiliario, sino que el presidente de la República tuvo que hacerlo desde su más alta tribuna, La Mañanera, exhibiendo la opacidad de las autoridades estatales.

 A esto se le suma que la funcionaria no ejerció en el último año un presupuesto para el fideicomiso Ambiental Veracruzano de más de 400 millones de pesos por lo que tuvo que regresarlo cuando la secretaría de Finanzas se hizo cargo de los recursos, pero además se procedió a la desaparición del mismo.

 El gasto corriente no incluía el pago de la nómina de muchos de los trabajadores y brigadas que estaban asignados a dicho Fideicomiso creando un boquete financiero en el gasto corriente de la Sedema, lo que terminó por ahorcar a la dependencia, y esto dejó aún más mal parada a la funcionaria.

 El tema de la torre "Arista" fue el detonante para que el mandatario estatal le pidiera su renuncia.

De esta forma, el caso de la dimisión pero más por el escándalo que supuestamente el presidente vio desde un barco durante la ceremonia del 1 de junio en el puerto de Veracruz con motivo del Día de la Marina pero que lo detonó 15 días después, se hubiera evitado, si hacen valer la Ley desde el año pasado cuando tenían todos los elementos para proceder e impedir que se continuara con la construcción que involucra a la familia Yunes.

Por cierto que en los archivos del Registro Público de la Propiedad las escrituras de ese lugar llevan a la familia Fernández como la verdadera e inicial propietaria del terreno donde se edificó la lujosa y majestuosa torre, que incluso estaba en problemas de embargo, razón por la que la pasaron a Ramos de la Medina.

 Y como se sabe, existen versiones que los Fernández están relacionado de alguna forma, en sociedad con el clan Yunes, por lo que el negocio está más que claro.

MUY EN CORTO

EXHIBE CANACO AL ALCALDE PORTEÑO. La CANACO quiso quedar bien con el alcalde porteño Fernando Yunes y echarle la bolita al gobierno estatal acerca de, lo que ellos perciben, como una reducción en el número de efectivos que custodian la ciudad, así como culpando al Estado de mantener a la conturbación en la indefensión.

 Pero toparon con pared cuando, desde la Secretaría de Gobierno, les recordaron que el edil porteño no hace gran cosa por la seguridad del empresariado. De hecho, el secretario de Gobierno, Erik Cisneros, les refrescó la memoria al puntualizar que una ciudad con más de 600 mil habitantes, cuenta con un cuerpo municipal de seguridad de 100 elementos, de los cuales, 30 están consagrados a la custodia del propio alcalde y su familia.

 Por andar de queda bien, los Canacos hicieran que el munícipe panista quedara en evidencia. Ahí es cuando uno se pregunta, ¿pero qué necesidad?.


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