Cobertura Qatar 2022
Cobertura Rumbo a Elecciones 2024
Cobertura Corredor Interoceanico

Ana Georgina, víctima de falsa guerra de Calderón contra narco en Veracruz; boxea contra golpes en la vida (+Video)

Ana Georgina pagó por un crimen que no cometió

"Viví una situación terrible de injusticia, que nadie más tiene que vivirla" fueron las palabras de Ana Georgina Domínguez Macías tras ser confundida con una líder criminal, que la llevó a ser recluida en una prisión por más de 13 años.

imagen-cuerpo

Era el gobierno del panista Felipe Calderón, cuando se inició una guerra contra el crimen organizado y en donde se realizaron detenciones masivas de personas "inocentes" que solo fungieron como chivos expiatorios.

La historia de terror de Ana Georgina inició un 9 de septiembre del 2009, cuando elementos policiacos irrumpieron durante la madrugada en su vivienda ubicada en la colonia Vistalmar de Coatzacoalcos, golpeándola y torturándola como una vil delincuente.

Con tan solo 26 años de edad, dejó a la deriva a sus dos hijos, quienes vieron como su madre fue maniatada y sometida por más de 15 uniformados que sin explicación alguna se la llevaron con rumbo desconocido.

"Estábamos dormidos, eran aproximadamente las 3:30 de la madrugada cuando ellos irrumpen en nuestro hogar, eran más de 15 soldados, rompen la entrada principal, el portón, lo derriban y de inmediato los gritos, insultos, golpes en todo momento, me sacan vendada de los ojos, esposada de la mano y con una incertidumbre que yo no sabía lo que estaba sucediendo en ese momento", narró.

ME GOLPEARON, ME TORTURARON Y ME VIOLARON

Durante el proceso, la joven fue golpeada, torturada y hasta abusada sexualmente, toda vez que los elementos del Ejército Mexicano, la obligaron a quitarse la ropa, para que les modelara, mientras aprovechaban a fotografiarla, al interior del cuartel que tenían en Coatzacoalcos.

"Me golpearon, me torturaron, todo era de que se iban a desquitar con mi familia, si yo hacía, si yo decía o platicaba algo y el abuso sexual. No fue grato sinceramente, de hecho, fue aquí en las instalaciones de Coatzacoalcos, donde antes era una base, si no mal recuerdo, estuve ahí, me fotografiaron, me desnudaron, me hicieron caminar como si estuviera en una pasarela, se burlaban de mí, me decían que ahora iba a saber quera ser una verdadera mujer y lo que me iban a hacer a mí, se lo iban a hacer a toda mi familia, si yo no cooperaba o no ponía de mi parte", dijo.

Aunque Ana Georgina trató de defenderse, sus esfuerzos fueron en vano ante la "jauría" de hombres que se saciaban viendo y tocando su cuerpo, sin que nadie les pusiera un alto, pues se sentían con el poder de hacer con ella lo que quisieran.

"Me dejan al cargo de cuatro elementos militares, ellos comienzan a querer hacer ese abuso de mi persona, yo me defendí lo más que pude y por más que forcejeaba, que gritaba, pero pues ellos eran más y su fuerza brutal en ese momento", comentó.

ME CONFUNDIERON CON LA GÜERA

La joven fue trasladada directamente al penal de Almoloya de Juárez en el estado de México, donde la presentaron como la "Güera", una mujer que presuntamente manejaba las finanzas de un grupo delictivo.

Sin embargo, fueron los mandos de la extinta Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), quienes se percataron que no era la persona que buscaban, ya que la "Güera", era una mujer cuerpo robusto y de 45 años de edad.

"Cuando ya me entregan en la Siedo frente a un militar, le dicen, aquí está, ella es la güera, entonces me pregunta mi edad, donde vivo y cuando yo le contesto, él les duce, ella no es la güera, estaban buscando a una mujer en ese tiempo de 45 años, yo tenía 26 años en ese momento", expresó.

Pese a que ya se habían percatado de la confusión, los militares mencionaron que la detención se hizo gracias a una llamada anónima, sin embargo, no fue puesta en libertad, por lo que le fabricaron el delito de lavado de dinero y delincuencia organizada.

"Yo sentí un alivio, gracias señor porque ya se dieron cuenta que esta situación estaba equivocada, porque yo entregué documentos que trabajaba en Pemex, me dedicaba a trabajar en Ciudad del Carmen Campeche, creí que ya me iba a regresar a mi casa, pero la realidad fue que no, se dispusieron a armar delitos para que yo fuera vinculada a un proceso", apuntó.

ME CAMBIABAN CONSTANTEMENTE DE RECLUSORIOS 

Sin que su situación fuera esclarecida, Ana Georgina fue trasladada a varios reclusorios, perdiendo contacto con sus familiares a quienes no les notificaban sobre el proceso que enfrentaba, ni mucho menos donde se encontraba.

"Yo llegué inicialmente con un auto de formal prisión Almoloyita de Juárez, ahí estuve un año y un mes, posteriormente se abren los centros penales federales y se abre el más grande al nivel latinoamérica, creo que es el de Nayarit y me llevan para allá, ahí estuve 5 años y medio, se cerró por negligencia y porque hubo muchas anomalías, no solamente de manera interna, sino de derechos humanos en nuestra contra, se abre el de Morelos, nos trasladan para Morelos y de ahí regreso a Almoloyita, si tuve que vivir muchos traslados complicados"

Conforme pasaba el tiempo, la joven cada vez se dada por vencida, sin embargo, las ganas de ver nuevamente a sus hijos, le daban un aliciente de sus paso por los reclusorios seria temporal y que la pesadilla llegaría a su fin.

"Me tocó ver la desesperación de mis compañeras, muchas se refugiaban en las drogas, por decirlo así, preferían evadir la realidad y todo el tiempo era con el clonazepam, medicamentos controlados para estar dormidas, otras se cortaban las venas, en dos ocasiones compañeras se ahorcaron, me tocó descolgar a dos, gracias a dios no lograron quitarse la vida, pero así era de tal la desesperación y la presión que uno sentía en esos lugares que preferías perder la vida", expresó.

CONVIVÍ CON LA REINA DEL PACÍFICO

Durante esos 13 años en prisión tuvo la oportunidad de conocer varias historias de mujeres que fueron detenidas de manera injustificada y que aún seguían pagando una condena de un delito que ni ellas mismas sabían.

"Tan solo en Morelos éramos 800 y aumentó a más de mil, sin contar todas las mujeres que están en otros penales, como Santa Martha, Tepepan y lugares que mantienen a las mujeres privadas de la libertad desde el 2009, hay muchas señoras mayores, que platicábamos nuestras historias, que me decían que estaban ahí, porque no entregué a mi sobrino, porque no entregué a mi hijo, por ciertas circunstancias estoy acá", recordó.

Recluida entre tantas mujeres logró conocer a una en especial, siendo Sandra Ávila Beltrán "La reina del pacífico", quien las motivó la defenderse, a alzar la voz y hacer valer sus derechos como mujer, lección que le permitió seguir adelante aún cuando su pareja decidió abandonarla a mitad del camino.

"Una gran persona, Sandra Ávila Beltrán, nos enseñó mucho y sobre todo nos enseñó que nosotros somos mujeres, somos seres humanos, que nadie tenía el derecho de maltratarnos, al contrario, estaban para proteger nuestra integridad física, pero hacían todo lo contrario en esos lugares", mencionó.

APRENDÍ BOXEO CON JULIO CESAR CHAVEZ

Durante ese proceso Ana Georgina decidió concluir sus estudios, los cuales dejó a medias tras embarazarse y casarse con un hombre que la maltrató por muchos años, hasta que decidió poner punto final a esa tortura.

imagen-cuerpo

Asimismo, aprovechó para aprender un deporte que pocas veces es ejecutado por mujeres, pero vio en el boxeo la manera de descargar su coraje y de la mano del ex boxeador Julio Cesar Chávez se entregó de lleno a esta disciplina, que hoy le permiten contar con una certificación de la WBC.

"Tuve la oportunidad de empezar la prepa, que esa era mi idea y mi sueño de terminar mi prepa, me faltan cinco módulos para poder concluir, también aprendí lo que es el boxeo, tuve la oportunidad de estudiar, de aprender y conocer sobre el deporte que es el boxeo, me pude certificar por parte de la WBC, tuve grandes entrenadores y entre ellos nuestro gran maestro y padrino Julio Cesar Chaves, este último año que estuve en el centro federal fueron muy productivos", señaló.

PERDÍ A MIS HIJOS Y MI TRABAJO

La historia de Ana Georgina cada vez era más oscura, ya que su ex marido aprovechó la situación que enfrentaba para quitarle la patria potestad de sus hijos, alejándolos definitivamente de ella, hasta perder comunicación.

De tener un empleo digno en las Plataformas de Petróleos Mexicanos en Ciudad del Carmen Campeche, actualmente pareciera que las puertas del sindicato están cerradas para ella, toda vez que no ha podido reactivar su ficha y retomar su vida digna.

"Ya no supe más de ellos, ya no los volví a ver, solamente por los contactos que tenia con mis padres, algunas llamadas, algunas cartas, pero físicamente yo no los volví a ver, de hecho a penas nos reencontramos hace unos días, ya son todos unos hombres. Los dejé de seis y de once, ahorita uno tiene 24 y el otro 19, son unos niños hermosos, maravillosos y buenos, perdí la patria potestad, por la situación se pierde, se quedan con su padre", comentó.

ABOGADOS SOLO LA ESTAFABAN Y CEDH SE HIZO DE OIDOS SORDOS

La señora Ana Luis Macías Lagunas madre de Ana Georgina, lamentó que los abogados solo les quitaban dinero para llevar el caso de su hija, pero al enterarse del delito que se le acusaba preferían declararse incompetentes del caso.

imagen-cuerpo

Al poco tiempo que su hija fue detenida, la señora Ana Luisa acudió ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), en donde le tomaron la queja y quedaron en llamarla, pero nunca obtuvo una respuesta.

"Se habló a derechos humanos, fui como en dos ocasiones, me pidieron mis datos, los datos de ella, qué es lo que había pasado y me dijeron que verían que hacían, pero lamentablemente nunca tuvimos la respuesta", sostuvo.

Tan solo un profesional del derecho en la ciudad de México les quitó la cantidad de 120 mil pesos, pero nunca hizo nada para defender a Ana Georgina y ponerla en libertad.

AMLO ESCUCHÓ EL LLAMADO DE MI FAMILIA

Fue el padre de la joven, el señor Jorge Luis Domínguez Aguilar quien a través de una carta dirigida al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, le hizo saber del calvario que estaban viviendo, sin imaginar, que el mandatario federal lo recordaría como uno de sus grandes amigos, con quien jugaba beisbol en el municipio de Agua Dulce.

imagen-cuerpo

El presidente pidió que el caso se investigara de manera inmediata, por lo que Ana Georgina logró obtener su libertad en medida cautelar, considerado como un acontecimiento histórico, ya que en los delitos de alto impacto no se pude otorgar ese tipo de beneficios.

"El movimiento se inicia con mi familia, ellos empiezan a alzar la voz, empiezan a escribirle y a enviarle videos a nuestro presidente Andrés Manuel, mi padre lo conoció de joven allá en Agua Dulce Veracruz, tuvieron la oportunidad de convivir en su juventud, jugar beisbol y en base a eso, mi padre decide escribirle mi situación, porque esto es algo injusto, mi padre se llama Jorge Luis Domínguez Aguilar. Le contestaron a mi padre, que iba a ver un seguimiento de mi situación y de mi caso, pero obvio que requerían pruebas y claro que se les aportaron, pero desafortunadamente viene la pandemia de covid y ya se para todo, pero el bajar un poco los casos, volvimos a hacer énfasis en la situación que aún continua mi caso y es cuando dice el presidente que las personas que llevan más de dos años sin sentencia y todavía puedan comprobar el protocolo de Estambul, que sufrieron violaciones de detención, deberían de estar en libertad" recordó.

ESTOY ESPERANDO UNA SENTENCIA DE LIBERTAD ABSOLUTORIA

Una vez obtenida su libertad, Ana Georgina pide que se investiguen los demás casos de mujeres que se encuentran en prisión aplicando el protocolo de Estambul, el cual es un Manual de Investigación y Documentación Efectiva sobre Tortura, Castigos y Tratamientos Crueles, Inhumanos o Degradantes, para que de esa manera puedan ser absueltas.

Actualmente cuenta con la libertad absoluta de lavado de dinero por falta de pruebas y violación de detención, por lo que se encuentra a la espera de que se le dicte este mismo proceso por el delito de delincuencia organizada.

"Salgo con mucho entusiasmo, con mucha esperanza, con mucha fe, con mucha alegría, no es fácil salir de prisión después de tantos años de ver todo cambiado, todo diferente, me tengo que adaptar a todo lo nuevo, tratando de continuar y retomar mi vida", expresó.

ABRÍ MI CANAL DE YOUTUBE PARA DAR CLASES DE BOXEO

Hoy Ana Georgina es una mujer de 40 años de edad, quien ha decidido iniciar de cero para recuperar el cariño y el amor de sus hijos, pues lamentablemente uno de ellos se enfrentó al cáncer, sin que su madre estuviera a su lado.

imagen-cuerpo

Con el conocimiento en el boxeo, ha decidido abrir un canal de YouTube en donde imparte clases de boxeo, inspirando a las mujeres a luchar por sus objetivos y a nunca darse por vencidas, pues al igual que ella, al final de su historia, siempre estuvo tomada de la mano de dios.

"Me pongo a pensar, qué voy a hacer, tengo que hacer algo, porque ya es el momento de trabajar y sobre todo de apoyar a mi familia y es como yo decido hacer un canal, para enseñar lo que a mí me gusta que es el deporte, el ejercicio, que me salvó la vida durante mi tiempo en prisión, ahorita no puedo estar en un gym, pero mientras lo hago en casa", sostuvo.

NO ME OFRECIERON NI DISCULPAS

Han pasado dos meses desde que Ana Georgina dejó el reclusorio de Almoloya de Juárez, pero hasta el momento no ha recibido, ninguna disculpa pública por parte de la Fiscalía General de la República, ni mucho menos una indemnización de los daños que le causaron.

"Hasta ahorita no ha habido ninguna disculpa, nada de eso, hay una recomendación emitida por derechos humanos, para la Sedena, para los que están a cargo de los militares, de que se pronuncie y haya una reparación de daño", expresó.

Ana alza la voz para que su historia no se repita y todas aquellas que aún cumplen no son sentenciadas por un delito que no cometieron, sean puestas en libertad, tal como lo señaló el presidente Andrés Manuel López Obrador.

"Alzo la voz para que nadie vuelva a sufrir ese tipo de violaciones, porque entonces quiere decir que las leyes están nada más para leerse, no, están para cumplirse, yo viví una situación terrible de injusticia y nadie más lo tiene que vivir", finalizó.
Suscribete a nuestra lista de difusión de WhatsappWhatsapp
Suscribete a nuestro canal de TelegramTelegram
Suscribete a nuestro de Armonia y bienestarEmail