¡Pedro Infante no ha muerto!, conoce aquí la historia de Ángel Infante

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Entre el ajetreo diario y el tumulto constante que dejan las responsabilidades, las calles del centro de Xalapa siempre guardan un halo de la Época de Oro. Esto gracias a la voz de Esteban Méndez Hernández, mejor conocido en la capital del estado como “Ángel Infante”.



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Cuando tenía solo 8 años, Esteban se enamoró, perdidamente, de la música. A partir de ese momento, comenzó una historia llena de sueños y dificultades, en la que tuvo que luchar para lograr cumplir su meta de ser cantante.


“Cuando el avión de Pedro Infante se quemó, yo tenía solo ocho años y me sorprendía al ver llorar a decenas de mujeres por la muerte del cantante, incluyendo a mi madre. En ese momento, Pedro Infante se convirtió en mi ídolo”.



“Yo le jalaba las enaguas a mi mamá, me daba curiosidad qué tenía, porqué lloraba. Ella me dijo que estaban anunciando que Pedro Infante había muerto. Justo ahí, yo tomé un botecito y dos palitos, que estaban cerca, y comencé a tocar”. 



Una de las ilusiones más grandes en la vida de Ángel Infante fue poder comprar un libro que contenía una colección de canciones y datos sobre su ídolo, para poder practicar. Sin embargo, las duras condiciones de su vida en esa época le impidieron cumplir esa fantasía.

“Mi sueño más grande era poder comprar un cancionero de la vida de Pedro Infante que, en ese entonces (1957), costaba 10 pesos. Yo tenía nueve años y ganaba 2 pesos al día siendo mecánico, entonces decidí ahorrar”.

“Trabajaba de 12 de la noche a 5 de la tarde, para poder comprar el cancionero. Cuando por fin llegó el día de poder comprarlo, el vendedor no me pidió 10 pesos, ya quería 11. Tuve que trabajar una semana más para comprarlo”.

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Para Esteban, poder aprender y practicar las canciones del cantante y actor mexicano era una dura contienda. Su patrón, quien tenía un pequeño radio donde se escuchaban las canciones de José Alfredo Jiménez y de Pedro Infante, decidía apagar la música siempre que él se acercaba.

“No podía aprender porque me apagaba el radio, no me dejaba escuchar las canciones de Pedro y de José Alfredo Jiménez. Cuando me acercaba a escuchar, apagaba el radio y yo no lo podía prender. A mí me gustaban mucho las rancheras.

“Cuando me iba, encendía de nuevo el pequeño radio, entonces yo me acercaba lo más que podía, despacito y escondiéndome. Se oía muy bonito”.

La primera canción que Estaban entonó fue la “Nana Pancha”. Con ella, la gente del Estado de Veracruz comenzó a relacionarlo con Pedro, esto trajo a su vida amor y bonanza.


“Luego de pedirle a Dios y a la Virgen poder cantar como Pedro, tuve el gusto y el honor de haber cantado a su lado en el salón de Monte Carlos, porque el cantante no murió.

“Todo lo que yo sé de música, se lo debo a Pedro Infante Cruz”.