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Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos

Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos
Mercados de Xalapa, con tradición viva de Día de Muertos

Flores de cempasúchil (cempoalxóchitl), calaveritas de chocolate y de azúcar, figuras de animalitos hechas de dulce de jamoncillo, papel picado de todos los colores, catrinas de papel, alegran los mercados de Xalapa en la tradicional celebración de Día de Muertos, la más grande del país.

Las fechas de Día de Muertos no son importantes sólo para las creencias o tradiciones, sino también para la economía.

Se trata de una tradición que prevalece desde la época prehispánica, y por la que los ojos desde el extranjero miran a México.

En los mercados la tradición es una fiesta: hay movimiento a pesar de la pandemia, se ha aprendido a vivir con ella. Los vendedores esperan que las flores, el pan, las calaveritas de chocolate, el papel picado, todo, logre ser vendido. Los compradores llevan gustosos a casa todo lo necesario para hacer su altar y esperar, como dice la tradición, la visita de los seres queridos que ya se encuentran en otro plano.

Se venden también arcos y palmas para los altares. Se percibe el olor a incienso, a copal, lo cual también puede adquirirse para los altares, pues cada elemento tiene un significado especial de acuerdo con la tradición. Las flores e incienso, así como el agua, por ejemplo, son luz y conducto universal para ayudar a las almas a cruzar. 

También se vende en el mercado Jáuregui, San José, Galeana, así como en los tianguis: mole, arroz, hojas para tamales. Todos los puestos ofrecen sus productos para que cada familia prepare a sus muertos los platillos que les gustaban en vida. El chocolate y el olor a mandarinas no pueden faltar, como tampoco los tamales.

La venta y fiesta en los mercados ha iniciado ya desde días pasados, pero conforme se acercan el 1 y 2 de noviembre, los llamados "días grandes", se observa más movimiento de venta y compra de todo lo necesario para los altares-ofrendas.

El "rollito" de flores de cempasúchil cuesta en promedio entre 10 y 15 pesos, lo mismo la nube, flores moradas conocidas como "moco de pavo". Las calaveritas de chocolate y de azúcar van desde los 12 pesos hasta 40, según el tamaño. Hay obleas, alegrías -de amaranto-, glorias -dulces de cajeta-, y figuras de todos los animales hechas de dulce de jamoncillo, el precio varía de acuerdo al tamaño o marca del dulce. 

Los puestos que venden veladoras también tienen gran afluencia, ya que se requiere luz en los altares.

En las calles comienzan a observarse niñas y niños pequeños vestidos de catrinas y catrines.

Durante siglos y desde la época prehispánica ha sobrevivido la tradición de Día de Muertos que arraiga profundo significado y fe en torno a la vida y la muerte. En distintos rincones del estado de Veracruz, la tradición está profundamente arraigada y se hereda de generación en generación.