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Madres buscadoras de Veracruz, las otras mujeres violentadas en espera de justicia

En Veracruz, abuelas de hijos e hijas quedan en orfandad por sus desaparecidos

Madres buscadoras de Veracruz, las otras mujeres violentadas en espera de justicia
  • -Hay madres que han muerto sin haber encontrado a sus hijos o hijas. "Eso es violencia(...)Nos matan, nos estigmatizan" 

 

ESPECIAL || "El día en que mi hijo desapareció, perdí la paz en mi vida. Vivo con ese dolor, es como una marca que nos acompaña diario, que nos desgasta. Hay quienes han muerto sin saber en dónde están sus hijas o hijos". 

Son madres buscadoras. Buscan a sus hijos e hijas, están desaparecidos.  Con su desaparición se fue la paz. La esperanza ahora se concentra en encontrarlos. Dedican la mayor parte de su tiempo, de su vida, a buscar. 

Sobre la angustia, dolor, incertidumbre, preocupación, y todos los pensamientos y sentimientos de una madre que tiene a su hijo o hija desaparecida, son además violentadas, por los estigmas, por la falta de justicia y por la atención insensible, refiere la señora María Antonieta Muñoz. 

"Hemos sido violentadas, revictimizadas al tener un hijo o hija desaparecida, y eso forma parte de la violencia contra la mujer: nos quitaron a nuestros hijos e hijas, no tenemos noticias de ellos, nos matan, nos ponen un sello, nos estigmatizan y nos encierran en un círculo vicioso". 

VIOLENTADAS, HASTA EL DESGASTE 

Doña María Antonieta busca a su hijo Guillermo Muñoz Roa, desaparecido desde el 16 de noviembre de 2011. 

"Solo hasta encontrarlos podremos estar en paz. Me han robado la tranquilidad con la desaparición de mi hijo, imagínense 11 años buscándolo sin tener respuesta, de ver muchas omisiones en las investigaciones, hacen como que al ahí se va para que no digamos que no están trabajando. Pienso que deberían hacer conciencia -las autoridades-, si de todos modos gastan e invierten, que busquen e investiguen bien". 

Es preciso que haya buenos proyectos en la genética, para la buena búsqueda, en las investigaciones para dar con puntos certeros, y voluntad, expresa doña María Antonieta. 

MORIR SIN ENCONTRAR A SUS HIJOS 

"Las madres, los padres, las familias, nos desgastamos mucho. Parece que es a lo que le apuestan las autoridades, a que nos desgastemos. Pero no dejaremos de buscar. Aunque desgraciadamente es una batalla que ganan, aunque no queramos, poco a poco, cuando ese desgaste lleva a enfermarse y a morirse, como ya ha pasado, sin haber encontrado a sus hijos". 

"Nos acaba el desgaste, nos estamos yendo", añade doña María Antonieta al compartir que su compañera de búsqueda, Esperanza Hernández Hernández, falleció recientemente tras 10 años de buscar y sin haber encontrado a su hija Xóchitl Celeste Castañeda Hernández. 

"El tener una enfermedad se va acrecentando y te vienen nuevas enfermedades, es por el desgaste de la familia. Lo peor de todo es para las personas que dejan: al desaparecer una persona hagan de cuenta que a la familia también la desaparecen, se enferma, se angustia por no saber donde esta su ser amado, porque no tiene los recursos, porque busca y no encuentran a su familiar". 

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MADRES Y TAMBIÉN ABUELAS, DE HIJOS DE DESAPARECIDOS 

Las madres de personas desaparecidas son en muchos casos también abuelas de hijos e hijas que quedan en una orfandad por su madre o padre desaparecido. 

"Con el dolor que tenemos, tenemos que buscar y tenemos que salir adelante, porque muchas de nosotras tenemos hijos o hijas que dejaron hijos. Nadie se pone a pensar en el dolor con el que crecen esos hijos o hijas de sus padres o madres desaparecidos. Es algo que los marcó de por vida, son buenos muchachos pero con una herida que ahí está". 

Doña María Antonieta tiene nietos, hijos de su hijo Guillermo, a quien busca desde hace once años. 

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NUESTRAS HIJAS FUERON VIOLENTADAS 

La señora Victoria Delgadillo busca a su hija Yunery Citlalli Hernández Delgadillo, desaparecida desde el 28 de noviembre de 2011. 

"La violencia sigue en contra de la mujer, hay una deuda pendiente con las madres de las personas desaparecidas, y también con nuestras hijas desaparecidas, nuestras hijas fueron violentadas, violentaron sus derechos, las violentaron a ellas, no sabemos en qué situación, pero fueron maltratadas". 

Nada de noticias de su hija desde hace once años, no hay avance en las investigaciones, por lo que doña Vicky, junto con otras madres y padres, seguirán buscando a sus hijos e hijas. 

"Nosotras somos las que buscamos, los que buscamos, quienes vamos a lugares donde podemos ir a buscar". 

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HASTA NUESTRO REENCUENTRO 

"Una mirada al pasado. Evoco nuestros momentos hermosos vividos a tu lado, de un ayer que ya se fue. Te llevo tatuado en mi alma, tu vida y cada parte tuya. Vivo con la esperanza de volver a tenerte. Te abrazo con todo mi ser. Estás presente hoy y siempre. Te amo. Dios te guarde en el hueco de sus manos hasta nuestro reencuentro", se lee debajo de la foto de Guillermo, a quien lo busca su madre y familia.  

"Tenerte como hija fue una gran bendición, eres la razón de mi fortaleza, eres mi presente y serás mi futuro. Hasta encontrarte. Te amo, hija", le escribe la señora Vicky a su hija Yunery Citlalli

"Te amo eternamente", "Hasta encontrarte", "Hasta nuestro reencuentro", escriben en las fotografías de sus hijos e hijas que están desaparecidos.  

Junto con doña María Antonieta, Vicky, y la recién fallecida señora Esperanza Hernández, muchas otras madres, decenas, buscan a sus hijos e hijas desaparecidos. Tienen por compañeras a tías, padres, hermanos, hermanas, hijas e hijos, que también buscan a sus seres queridos desde hace, incluso, más de diez años. 

LA DESAPARICIÓN Y LA FALTA DE JUSTICIA, SON VIOLENCIA 

Buscar hasta bajo la tierra es una frase que acompaña la realidad de muchas búsquedas. Bajar barrancas, andar caminos sinuosos, clavar varillas, olerlas en busca de rastros de cuerpos para buscar hasta entre restos a sus hijos, es también una manera de violencia contra las madres, padres y familias que buscan a sus seres amados desaparecidos

"Sí. Nos han violentado", expresa doña María Antonieta sentada un momento tras haber marchado, junto con otras madres, padres y familias, una vez más gritando por las calles: "dónde están, nuestros hijos, dónde están". 

"Nos han violentado desde que desaparecieron nuestros hijos, es violencia tener que seguirlos buscando sin noticias ni resultados desde hace once años, es violencia que no hay voluntad de los gobiernos para de verdad encontrarlos. No nos escuchan. No hay justicia (...) es violencia que estamos estigmatizadas, estigmatizados".