La ola



Aunque esta columna ha sostenido que en este país de corcho –porque no se hunde— no ha habido ni primera ni segunda ola, le va a conceder a las autoridades locales y federales, algo de razón por cuanto al inicio de esto que llaman la tercera ola.

El primer anuncio lo hizo el Gobernador del Estado quien recién el fin de semana conminó a los jóvenes a cuidarse. "Evitemos lugares donde existe aglomeración de personas, busquemos lugares de esparcimiento abiertos, libres, donde se pueda guardar la sana distancia (...) sigan asistiendo a la vacunación".

Bien, todo muy bien hasta ahí. ¿Y si mejor el gobierno le aprieta las tuercas a los municipios rejegos que no han hecho n-a-d-a en materia de medidas drásticas?

¿Qué tal una visita administrativa de los elementos de la Secretaría de Salud a los diversos antros, bares, cafés, restaurantes y demás merenderos donde sin sana distancia se trabaja en cocinas y se atiende al respetable? ¿Qué tal una inspección de las bravas chicas y los bravos chicos de las direcciones de comercio de los ayuntamientos de Veracruz, Boca del Río, La Antigua, Medellín, Xalapa, Córdoba, Orizaba, Fortín y anexas a lugares, lugarcitos y lugarzotes? ¿Y el SAT, a poco no es un ente aguerrido?

¿Qué tal horarios restringidos?, ¿locales con aforo minuciosamente vigilado? ¿Qué tal un poquito, no mucho, nada más un poquito de mano dura para con la voracidad de los empresarios –es un decir, son viles mercaderes, esos que en nada le simpatizaban a Marx— que mantienen abiertos restaurantes –pueden vender para llevar—; tiendas de ropa –no son prioritarias y pueden escalonar sus días de funcionamiento, número de empleados y aforo; librerías –solo hay una en el centro histórico—y otros giros no prioritarios.

Si hasta el aparato de justicia ha tomado medidas drásticas, ¿Por qué no el gobierno federal, estatal o municipal decide hacer cumplir con todas las disposiciones vigentes en materia de salud?

¿De qué sirve desplegar un operativo de vacunación tan largamente esperado si la urbanopatía visible e invisible se enseñorea en ciudades chicas, medias, grandes?

Cierto, hay menos defunciones y hay menos hospitalizaciones. Recién el lunes se contabilizaron 256 contagios y un deceso según las cifras oficiales en la entidad veracruzana; a nivel nacional, con cifras del martes, 11 mil 237 nuevos casos y 239 defunciones más.

La pregunta es, y es en serio: ¿vamos a dejar que la urbanopatía del desprecio y el todo vale gane la batalla? La falta de compromiso por cuanto al uso del cubrebocas generó un crecimiento exponencial del virus y a la fecha los muertos son ya –cifras del martes— 235 mil 277 muertos, prueba palmaria de ese crecimiento que con menos bla-bla-bla y si con acciones contundentes se pudo evitar.

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@AutorGuerra


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