Ven indicio de ranchos de aniquilamiento en manos del narco en Veracruz

*Los cárteles levantaron fortines de exterminio en Veracruz. No son simples casas de seguridad ni bodegas clandestinas, aseguran*

Puebla | 2025-03-15

En Veracruz, los desaparecidos no se pierden. Se los traga la tierra o son disueltos en tambos de ácido. Hay indicios altamente probables de que al menos en zonas remotas de Teocelo, Actopan, Cosautlán, Ixhuacán, y San Andrés Tlalnelhuayocan, Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantuvieron ranchos o campos de exterminio, reveló Jorge Ramírez, un padre buscador.

En esas zonas, según el padre buscador, los cárteles levantaron fortines de aniquilamiento. No son simples casas de seguridad ni bodegas clandestinas. Son campos donde la muerte tiene una logística eficiente. Ahí a veces, la única prueba de que alguien existió es un zapato semiquemado.

"No siempre la verdad te libera. Es insoportable. Han pasado muchas cosas en Veracruz que no se conocen. Demasiado dolorNo son sólo las fosas de Poza Rica, de Veracruz o Playa Vicente", lamenta el padre buscador.

Ahí, en los linderos de la sierra, en los despojos de un rancho robado, en una casa de seguridad abandonada, la muerte se repite con la precisión de un carnicero. 

La práctica no es nueva. De Tijuana a Jalisco, de Coahuila a Tamaulipas, el exterminio se ha vuelto metódico. Ácido, fuego, hornos, fosas. La mecánica es eficiente. Levantón. Interrogatorio. Muerte. Desaparición. Huesos calcinados o cuerpos bajo la acción del ácido. No hay margen de error, no hay margen para el regreso.

Pero en Veracruz, el olvido es la herramienta más eficaz. Los narcos se robaron los ranchos, despojaron a los dueños originales bajo amenazas de muerte, convirtieron la tierra en una trinchera de horror. Lo hicieron sin ruido, con la complicidad que otorga el miedo.

LA MARCA DE LOS VERDUGOS

Los rastros, reveló el padre buscador,  apuntan a figuras que circulan en la sombra del crimen organizado. El Amarillo o Z-200, exjefe de Los Zetas en Guatemala y Xalapa. El Chilango. El León.

Varios de ellos, ya liberados gracias a expedientes mal armados deliberadamente, siguieron la tradición: pasaron de Los Zetas a engrosar las filas del CJNG. La lealtad de los criminales en Veracruz dura menos que la vida de sus víctimas.

Los criminales saben cómo funciona el sistema. Saben que hay expedientes que se pierden. Que hay jueces que sueltan a los asesinos. Que hay agentes que prefieren no hacer preguntas. Y saben, sobre todo, que la gente olvidará.

COLINAS DE SANTA FE Y EL ARBOLILLO

Entre 2016 y septiembre de 2022, se descubrieron dos de las fosas clandestinas más grandes de América Latina en Veracruz:

Colinas de Santa Fe: ubicada cerca del puerto de Veracruz, en este sitio se exhumaron 295 cuerpos.

El Arbolillo: también en las proximidades del puerto, aquí se recuperaron 320 cuerpos.

En 2023, el Colectivo Solecito de Veracruz recuperó 17 cuerpos en el islote de Punta Puquita, parte del Sistema Lagunar de Alvarado. 

Este paraje natural protegido fue transformado en un sitio de inhumación clandestina, evidenciando la capacidad de los grupos criminales para utilizar áreas de difícil acceso para ocultar sus crímenes. 

¿QUÉ QUEDA CUANDO LA MUERTE SE 'INSTITUCIONALIZA'?

En Veracruz, existen ranchos que ocultan huesos. En las calles de la ciudad, la vida sigue su curso, con la indiferencia de quien ya no espera justicia. La tierra se traga los cuerpos. Y el silencio, siempre, es la última trinchera del crimen. Los huesos gritan, pero el país es sordo...

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