Gabriela, un camino de lucha y amor por sacar adelante a su familia

Gabriela Macedo es licenciada en Derecho egresada en 2014 de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV); desde hace casi dos años decidió empezar a vender comida en la calle para tener cómo vivir, llegó incluso a pedir dinero en la calle, lo que le ayudó a vencer el miedo y seguir.

gabriela,_un_camino_de_lucha_y_amor_por_sacar_adelante_a_su_familia
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A sus 47 años busca salir adelante por su hija de 18 años; han pasado por momentos difíciles, pero no desisten.



“Me llegué a quedar con 0 pesos, pedí dinero en la calle porque dije ‘qué voy a hacer si mi hija tiene que ir a la escuela’ y yo no tenía para los camiones y fueron dos días que pedí dinero en la calle, generé una cantidad y fue cuando empecé a hacer esto, porque dije ‘qué descaro estar pidiendo’, una o dos veces lo haces, pero después ya es costumbre; y dije ‘si pidiendo genero dinero, imagínate haciendo algo, puedo generar más’ y así empecé a vender y se me quitó el miedo de quedarme sin dinero”.



Sus ventas les han permitido mantenerse e incluso pagar renta. Durante una temporada intentó ejercer en los juzgados de lo civil pues su sueño era ser litigante, pero reconoce que quizá se desesperó dado que todo lleva su tiempo, y lo dejó.  


Posteriormente puso una tienda de regalos y bisutería donde le estaba yendo bien, pero los gastos de la renta la obligaron a cerrar y optó por la comida.



“Me estoy dedicando a comer comida en la calle, tortas, hamburguesas, pambazos, tacos, atole desde hace casi dos años. Poco antes de la pandemia empecé a vender esto y realmente me iba muy bien, soy licenciada en derecho y al no encontrar trabajo empecé a hacer esto y fue como una necesidad, pero poco a poco le he ido tomando cariño al trabajo porque al inicio es por necesidad, pero cuando te empiezas a dar cuenta que eso te está dando de comer, hay que agradecerlo”.



Aunque con la pandemia sentía temor por salir a calle y vender, no dejó que la invadiera y siguió trabajando; si bien en este momento sus ventas no son las mismas que cuando inició, no se queja.

“Yo seguí saliendo a vender, mi temor era que me detuvieran, que me dijeran ‘no puedes vender en la calle’ porque era mi única fuente de ingreso y que me dijeran que no, era lo que más temía, pero no, yo seguí vendiendo, la gente me siguió comprando, algunos dijeron que no por el temor de contagiarse o contraer algo, pero no, finalmente unos se van, otros llegan”.

El recorrido de Gabriela es de jueves a martes a partir de las 9 de la mañana y hasta pasado el mediodía; recorre la avenida Ávila Camacho; inicia casi desde la avenida Xalapa y baja caminando hasta AVAN radio donde ya tiene a sus clientes, cuando no termina sus ventas ahí, acude a la zona de El Árbol en Revolución y ahí acaba.

Aunque no se queja y agradece su trabajo, hay ocasiones en que se pregunta por qué sigue dedicándose a vender si estudió para ser abogada y litigar, “a veces sí me lo cuestiono, quizá no he sabido ser perseverante”; mientras, es agradecida y sigue dando lo mejor de sí para seguir siendo un ejemplo para su hija.