Fundación del Conde cambia la vida a mujeres

Con su programa ‘Mírate y sé feliz’ Rosa Isela rescató su autoestima y su vida

Rosa Isela Montoya Vieweg es una mujer, que a sus 50 años de edad, ha aprendido a valorarse, quererse y a ser feliz, tan solo con mirarse al espejo su sonrisa sale a flote, como un salvavidas que se activa cada día, luego de haber sido rescatada dos veces por la Fundación del Conde, en un proceso largo y difícil, donde primero logró librar su cuerpo de la obesidad y en la segunda ocasión, salvar su vida.

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Isela recuerda como si fuera ayer la primera vez que acudió a la fundación, pues ya había intentado todo para adelgazar y era blanco de burlas y críticas por su apariencia.



“Fui motivada por una amiga, ella me invitó a ir hace casi 6 años, y entonces decidí ingresar al programa “Mírate y sé feliz”, donde me brindaron toda la atención necesaria para bajar de peso, perdí más de 20 kilos, ahí me dieron, sin pagar un peso, todos los tratamientos que necesité y después de 8 meses logré llegar a mi peso ideal”, dijo.



Los especialistas de la fundación se encargaron de cambiar sus hábitos alimenticios, estilo de vida y brindarle apoyo psicológico para renovar su autoestima, también le renovaron la imagen.


“A los 8 meses me dicen en la fundación, luego de una valoración médica, que yo era candidata para un abdominoplastía gratuita, que era lo que me hacía mucha falta, pues tenía exceso de piel en mi abdomen, era tanta que ya me provocaba problemas en la piel”, mencionó.



Motivando a más



Luego de la cirugía Isela vio cumplido su sueño y sus nuevos hábitos los continuó fuera del programa, hasta llevarlos a su trabajo, una cafetería dentro de la zona universitaria en la ciudad de Xalapa donde es la propietaria desde hace 20 años.

“Mis clientes me veían comer y me pedían de lo mismo, por lo que decidí incluir un menú saludable, en donde ofrezco tres alternativas de desayunos y comidas muy sanas, lo que me ha valido obtener, por tres años consecutivos, un reconocimiento de la Universidad Veracruzana y la Cofepris”, detalló.

Superando pruebas

Aunque parecía que la vida le sonreía a Rosa Isela, un accidente en su negocio puso en riesgo su vida.

“Una burbuja de aceite que se formó en la freidora que tenía 4 litros, luego de agregarle aceite frío, hizo que explotará y prácticamente me bañó, el aceite me cayó en la cara, brazos, pecho, abdomen y piernas, me causó quemaduras profundas de segundo grado en el 60 por ciento de mi cuerpo, y el brazo izquierdo fue el más afectado, al grado de que podría perderlo”, reconoció.

Luego de ser llevada a urgencias del IMSS, los médicos indicaron un lavado mecánico, sin embargo sus hijos lograron comunicarse con el doctor Javier Palacios de la Fundación del Conde y le consultaron el procedimiento que le habían indicado, por lo que su antiguo médico, dijo que de inmediato la trasladaran a su clínica, donde el galeno trabajó, primero, en sanar la piel quemada y, luego, en desaparecer las cicatrices, algo que logró con resultado increíbles.

“En la segunda parte del proceso, el médico decidió enviarme a la cámara hiperbárica, donde recibí 20 sesiones, siempre apoyada por la Fundación del Conde, pues ese tratamiento es muy caro, algo que yo no podría haber pagado, el doctor Palacios tampoco me cobró un peso, lo que le agradezco infinitamente, pues le debo la vida”, manifestó.