En Veracruz, vendedores de adornos patrios arrastran bajas ventas de antaño

A diferencia de otros años, en esta ocasión los vendedores de artículos alusivos a las fiestas patrias en la zona de mercados en la ciudad de Veracruz no logran ventas significativas y los caminantes sólo voltean a curiosear, sin detenerse, o preguntan precios pero no compran.

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La escasez de dinero empeora cada año al poder adquisitivo y eso impacta negativamente al deseo de preservar los valores de la mexicanidad y de la historia de México.



Hace algunos lustros era común ver en los balcones de las casas una enorme bandera mexicana, además de campanas, sombreros, rehiletes y todo lo relacionado con los símbolos patrios.



Las Noches Mexicanas estaban llenas de música mexicana y los invitados llegaban ataviados como charros, campesinos, chinas poblanas, ostentando trompetas de plástico y otros productos, para dar el Grito de Independencia.


Hoy la situación ha cambiado. Y no es culpa de la pandemia del coronavirus, porque esa decadencia se arrastra desde hace varios lustros, coinciden vendedores.



José, un vendedor de recuerdos sobre la Independencia de México, admite que desde hace muchos años se va perdiendo el sentimiento de mexicanidad y las familias ya no adornan sus casas como antes. Ya no se ve a niños fabricar cadenas con papel de China ni a las amas de casa colocar tapetes con papel picado, siempre con los colores de  la bandera: verde, blanco y rojo.



En la esquina de Miguel Hidalgo y Hernán Cortés, el vendedor exhibe los productos, accesibles a todos los bolsillos: campanas de papel, trompetas de plástico, chinas poblanas, medallones, rehiletes, tambores y banderitas para los niños.

Una banderita cuesta desde 10 pesos en adelante, según el tamaño, pero las grandes pueden alcanzar los 100 pesos. Un rehilete, que no es de papel, puede costar unos 100 pesos, debido a su elaboración. Pero hay productos muy económicos que no llegan a 20 pesos. Sólo es cuestión de preguntar, aunque el regateo ya no aplica porque ya no deja ganancias.

Juan, otro vendedor, en la esquina de Madero y Ocampo, señala que las ventas están muy deprimidas y aunque no pierde la esperanza de recuperarse de aquí a la noche del Grito de Independencia, el panorama no es muy alentador.

Los productos los traen desde el Altiplano, ya sea la Ciudad de México o el Estado de México, y hay que sacarlos para que no se les queden.

Los vendedores coinciden en que la pandemia del coronavirus no es culpable de la caída en las ventas, pues ese fenómeno se observa desde hace años. Lo que sí ha hecho es sepultar las pocas ventas que había cada año, porque no hay dinero, pero insistieron en que desde hace años pareciera perderse el fervor patrio, los valores de la historia nacional y las tradiciones mexicanas.