Peligro de extinción



La clase media mexicana está en peligro de extinción.

Está cercada y abandonada. Cercada por el acoso político y abandonada por un gobierno ideológico, compuesto de funcionarios incapaces de disentir.

Resulta increíble que uno de los objetivos comunes de los gobiernos de todo el mundo —crear una mayoría de clase media— resulte ya no en rechazo, sino en ataque abierto del presidente López Obrador.

El abandono de la clase media cristalizó en la pandemia, ante el rechazo de brindar apoyos directos a los principales generadores de empleo del país.

Baste un dato: el gasto para amainar los estragos económicos del COVID en Estados Unidos fue de algo más del 20% del PIB. En México, menos del 1%. Solo Uganda destinó menos apoyo.

El resultado fue que 4 millones de mexicanos entraron a la pobreza. ¿De dónde provenían? De la clase media.

Al 2018, casi 50 millones de mexicanos eran clasemedieros: su ingreso familiar era de alrededor de 23 mil pesos, tenían dos hijos que estudian, poseían automóvil, computadora y una casa propia o en proceso de tenerla. 20 millones más de mexicanos estaban un escalón abajo: eran los aspirantes a confirmar una clase media sólida y ancha.

Eso se perdió.

La pobreza llegó a 55 millones de personas, pero hay 41 millones más que tienen carencias de diverso tipo y que podrían caer en la pobreza en cualquier momento.

De 130 millones de mexicanos, solo 30 millones no poseen alguna vulnerabilidad.

Los dos años por venir serán determinantes para la configuración del país que seremos.

Inexplicablemente, el presidente ha emprendido una cruzada contra la clase media mexicana. El INEGI señala que las personas con más alto ingreso del país ganan 54 mil pesos mensuales.

El presidente y todos los funcionarios de su gabinete tiene ingresos de la clase alta. Más allá de esa contradicción, el objetivo central del gobierno debería ser impulsar el ascenso social de la población. El paso obvio es resolver la miseria y procurar que el mayor número posible de personas salga de la pobreza e ingrese al mundo de la clase media.

Eso demandaría políticas públicas para mantener a los alumnos en las escuelas, impulsar el acceso a servicios digitales en todo el país, respaldar a emprendedores, fortalecer a la MiPymes, aumentar la inversión pública y la confianza para que el sector privado genere empleos formales de calidad.

Vamos en sentido contrario.

El presidente le reprocha a la clase media su derrota en la capital. Tiene razón. Pero hay más: de los 6 estados con padrones más grandes del país, que incluyen grandes concentraciones urbanas, Morena perdió en 5 contra las oposiciones. La excepción es Veracruz: justo el estado que tiene, de los 6, menor clase media.

El análisis electoral de López Obrador es correcto: su partido no penetra más en los segmentos medios de la economía. Su decisión, social, económica e históricamente, es criminal.

La intención es generar la mayor pobreza posible y mantener a sus integrantes atados a los programas asistenciales del gobierno.

Hay una intención explícita para eliminar a la clase media nacional: la espina dorsal de su economía y de su empuje.

Somos los emprendedores quienes apostamos por el país y generamos empleo: competimos y nos preparamos para crecer y ofrecer productos y servicios de calidad mundial.

Somos quienes empujamos una nueva configuración en el Congreso y quienes hoy, sin titubear, debemos exigir a nuestros representantes que frenen la destrucción del país.

Que así sea.

@fvazquezrig


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