La ruina alemanista



Antes de que en enero pasado huyera del país ante la amenaza de las autoridades hacendarias de proceder penalmente en su contra por un adeudo fiscal de 66 millones de pesos –correspondiente sólo al Impuesto Sobre la Renta de 2018–, hubo quienes llegaron a candidatear al empresario Miguel Alemán Magnani como una de las cartas fuertes del PRI para la senaduría o la gubernatura de Veracruz en 2024.

Por supuesto que después de la orden de aprehensión que obtuvo la Fiscalía General de la República en su contra, difícilmente el hijo del exgobernador Miguel Alemán Velasco seguirá los pasos de su padre y de su abuelo, el expresidente Miguel Alemán Valdés.

Pero independientemente de su situación jurídica actual, resultaba absurdo también suponer que Alemán Magnani sería la mejor propuesta del PRI para recuperar el poder en Veracruz, pues él y su progenitor fueron precisamente quienes junto con sus cómplices saquearon al gobierno del estado, dejando al final de esa administración estatal (1998-2004) una deuda pública de 3 mil 500 millones de pesos que después con los sucesores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte se acrecentó quince veces más.

Tres meses después de haber entregado Alemán Velasco la gubernatura, su hijo anunció la constitución de Interjet, la aeroempresa familiar que inició operaciones el 5 de marzo de 2005. Según publicó el columnista Francisco Rodríguez, el junior se autoasignó un sueldo mensual de un millón de dólares y colocó a familiares, amigos y cuates de parranda en puestos clave. La aerolínea, obviamente, tronó. Actualmente arrastra deudas por más de 5 mil millones de pesos con el SAT, ASA y con los 5 mil empleados, a los que dejaron de pagarles regularmente sus salarios y prestaciones laborales desde hace un año.

Con su papá en la gubernatura de Veracruz, Alemán Magnani fue un empresario "exitoso".

En mayo de 2004, Miguel Ángel Yunes Linares, entonces diputado federal del PRI, acusó que Alemán Magnani y su hermana Carla tenían acciones en las empresas "Z Film", "Essenza Modelos" y "Z Publicidad", a las que la administración estatal de su padre favorecía con contratos millonarios. 

Yunes acusó también que Alemán Magnani participaba con 70% de las acciones del club Tiburones Rojos de Veracruz, del cual el gobierno estatal poseía una participación accionaria mínima, no obstante que la franquicia del equipo escualo había costado al erario mil millones de pesos, según declaró en esa ocasión el diputado local priísta Alberto Arango de la Huerta.

En enero de 2005, cuando el gobernador Fidel Herrera ordenó auditar el fideicomiso de administración del club ya que Alemán había destinado al final de su sexenio 85 millones de pesos, el empresario taurino Rafael Herrerías Olea, amigo y presunto prestanombres de Alemán Magnani, declaró: "el equipo es mío, ya que soy propietario del 80% de las acciones y el Gobierno de Veracruz únicamente tiene el 20%", pese a que la administración alemanista había invertido 300 millones de pesos en la remodelación del estadio.


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