La pandemia oculta



El país incuba una bomba social. La población no solo está enferma: está desatendida.

Y no se trata del COVID. Cuando esto pase —si es que algún día pasa— el sistema mostrará su rostro más doloroso y cruel: el de hospitales quebrados, clínicas vacías, médicos exhaustos.

La falta de acceso a servicios médicos propulsó el incrementó en la pobreza. Tras la desastrosa decisión de desaparecer el Seguro Popular, el porcentaje de población sin acceso a la salud creció de 14 a 24%: uno de cada cuatro mexicanos está desamparado.

El anuncio en el paquete económico de que el gobierno tomará lo poco que queda del fondo de gastos catastróficos del Seguro Popular será una tragedia adicional. De ahí se sufragaban enfermedades de alto costo, como cáncer y VIH.

Ya la falta de medicamentos oncológicos es un escándalo. Ahora se suma la falta de equipo. En el Instituto Nacional de Cancerología no funcionan los 5 aparatos para dar radioterapias a enfermos. Los médicos hacen lo que pueden, ante la indolencia de las autoridades administrativas.

Hay una razón: este año se destinó 36% menos de presupuesto a inversión física en hospitales.

El desabasto de medicinas en el país se dio por una decisión político-ideológica: concentrar las compras totales en la secretaría de Hacienda, sin la experiencia o la capacidad para entender los mercados de proveeduría y garantizar el abasto oportuno de medicamentos a la población.

Hay 14 millones de vacunas Covid que nadie sabe en donde están o porqué no se aplican.

Hay un desastre. Este año se recortó 86% del presupuesto autorizado en salud. Se han dado 111 millones de consultas menos. A pacientes enfermos de males crónicos —como diabetes e hipertensión— se les ofrecieron 42 millones de consultas menos que en el año 2019.

Solo en el IMSS las cirugías se redujeron de 1 millón 400 mil a 750 mil el año pasado. Los tratamientos pospuestos en el sector salud se cuentan por millones.

La gente enferma más allá del Covid está sufriendo. No puede esperar.

El presupuesto presentado por el nuevo Secretario de Hacienda considera un aumento importante en el gasto de salud. Ojalá alivie en algo el dolor. Pero el incremento solo devuelve los niveles presupuestales que había antes del COVID, por lo que será insuficiente para atender la presión acumulada.

Porque esta es una crisis que ha venido creciendo día a día.

Es otro virus: silencioso. Implacable. Mortal.

Es la otra pandemia. La que el gobierno simula no ver.

@fvazquezrig


Más columnas



Raúl López Gómez

Luis Alberto Romero

El PRI veracruzano, en picada

Columna: Luis Alberto Romero