Cuitláhuac: a mitad del camino

Columna: La escena veracruzana



El formato de la comparecencia del gobernador Cuitláhuac García en el Congreso veracruzano fue estrecho para explayarse en la larga lista de logros de su administración, pero fue suficiente, y eficientemente utilizado, para subrayar la razón de ser del actual gobierno, la gran distancia que existe con los gobiernos pasados y el punto exacto en que estamos, gobierno y sociedad, en el camino que falta por recorrer.

Bastaron unos cuantos segundos, y una frase contundente, para precisar los motivos y el derrotero inicial de la política del actual gobierno. "¡Estamos limpiando la casa de tantas ladronerías pasadas!", se escuchó serena pero firmemente en el recinto del Congreso, lo que mostró, dicho sea de paso, a un gobernador investido de toda la autoridad ética y política para decirlo, en tono y contenido, ante el asombro de más de uno de los diputados de oposición que lo escuchaban.

Con resultados dignos de mostrarse al combatir las insuficiencias hospitalarias y de servicios médicos frente a la pandemia; con la atención pronta y a fondo a la población que sufrió los estragos del huracán Grace y otros fenómenos meteorológicos; con triunfos innegables en materia de finanzas públicas, a pesar del desastre que dejaron los supuestos expertos en estos temas; con avances significativos en el combate a la criminalidad; con una obra pública que va a los lugares más desfavorecidos del estado; la presencia del gobernador ante el Congreso tuvo el gran respaldo de sus acciones de gobierno que hoy se encuentra más perfilado, más entero y con mayor proyección.

Los tres años de ejercicio gubernamental de Cuitláhuac García demuestran, a toro pasado, el gran camino cuesta arriba que tuvo que enfrentar para salir adelante. Con todo en contra: un aparato administrativo hecho a la vieja usanza, con funcionarios que malgastaban y se henchían los bolsillos; autoridades coludidas con delincuentes; arcas vacías, deudas gigantescas, compromisos sin cumplir con muchísimos sectores; oposición dueña de espacios políticos de suma importancia como el Poder Judicial, la Fiscalía General, el ORFIS y medios de comunicación afines; todo ello tuvo que significar necesariamente un comienzo con muchas dificultades, pocas posibilidades de obra pública y de mejora de servicios, así como una expectativa alta de la gente por los necesarios cambios que no podían producirse de la noche a la mañana.

Por ello, la frase exacta es esa, ¡estamos limpiando la casa de tanta ladronería pasada! Sin embargo, con la casa ya limpia y arreglada en las habitaciones principales, ya se observa un cambio que a mitad del camino luce y reluce a pesar de pandemias, huracanes y guerra mediática de la oposición.

Hay una enorme distancia desde los primeros pasos de este gobierno y la situación actual. Y mucha mayor distancia con relación a lo que ocurría en gobiernos anteriores. Ya la deuda pública no asfixia las finanzas estatales, se pagan poco a poco compromisos, se obtiene reconocimiento de las calificadoras internacionales y de los gobiernos homólogos al nombrar a Veracruz para presidir la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales. Ya los secuestros bajaron un 61% de Winckler para acá. Ya se observa un mayor clima de confianza de los sectores productivos y poco a poco se recupera el ritmo económico y el empleo. Ya la desigualdad social está disminuyendo y 150 mil veracruzanos dejaron la pobreza extrema. Ya el mando político está más que reconocido por la oposición y la gobernabilidad es innegable.

A mitad del camino de un gobierno que ya sin ir cuesta arriba podrá conducir el destino de Veracruz a buena marcha, los próximos tres años serán sin duda un reto de consolidación, de mayor celeridad en la obtención de metas y en recuperar el tiempo perdido por décadas en materia social y económica. Esa es la esperanza de millones de veracruzanos.

marco.a.medinaperez@gmail.com


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