Anarquía en el Acuario de Veracruz



Justo después de cumplir 30 años de inaugurado el Acuario de Veracruz que ha sido manejado por un patronato sin certeza ni claridad, fue clausurado por primera vez desde que abrió sus puertas el 13 de noviembre de 1992, entonces en el sexenio del gobernador Dante Delgado Rannauro.

Desde su creación fue un gran atractivo incluso catalogado a nivel internacional como uno de los más completos en cuanto a infraestructura funcionalidad y especies en exhibición. Pero siempre estuvo bajo la lupa, incluso en su momento, hace alguna década, fue objeto de confrontación al interior por la disputa del control del Patronato que incluye además el manejo financiero de los locales comerciales y espacios que conforma la plaza.

Tocó este miércoles en forma sorpresiva a la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente hacer la travesura. Que aclaró con cierta tibieza incluso, que se trata de un cierre temporal en tanto la directiva del centro de diversión presenta la información requerida.

"En enero de 2022 hicimos una inspección muy amplia con el objeto de verificar el cumplimiento de las normas que le aplican al Acuario, contrario al 2021, hoy el tribunal estatal veracruzano en materia administrativa, el Tejav, y un juez federal, les negaron el amparo al Acuario y dejan intacto nuestro procedimiento administrativo.

"Lamento mucho que la orden de inspección no haya sido contestada de parte del Acuario. Si ellos nos hubieran garantizado la tranquilidad de la información, no hubiera sido necesaria la clausura total temporal el día de hoy", justificó el titular de la PMA, Sergio Rodríguez Cortés ante la acción de suspensión.

Dentro de los argumentos del funcionario estatal llama la atención la siguiente expresión:

"Creemos que el Acuario ha vivido en la anarquía, es decir, no le rinde cuentas a nadie, no sabemos que está sucediendo y como autoridad protectora, estamos instalando este procedimiento administrativo en dónde ya los jueces no dieron la razón y que necesitamos les estamos solicitando."

Y es que cabe señalar que incluso en su momento, se utilizó algún anexo del acuario para una fiesta privada, las versiones indican que se realizaron varias, y la que se hizo pública no era la única. De hecho se trató de un ex panista, y luego funcionario de la Cuarta transformación, Oscar Lara y su pareja, quienes realizaron senda celebración de disfraces en dicho lugar.

 Ante esto, se dijo que el acuario es un lugar para la educación ambiental, no un espectáculo y mucho menos para hacer fiestas, pues la fauna trabaja las 24 horas de los 365 días para que la gente conozca y aprenda.

En sus inicios, el proyecto que encabezó el ingeniero Hiroshi Kamio, quien diseñó los planos en los cuales planteó tres áreas principales de exhibición como son la Galería de Agua Dulce, Pecera Oceánica y Galería de Agua Salada, además del Vestíbulo, un Museo Interactivo y un Área de Proyección de Videos Informativos. También se recuerda a Kasuga Osaka como otro participante en semejante proyecto, muy apreciado por la comunidad porteña.

Ni pingüinos ni delfines

Pero eso parece haberse venido abajo en los siguientes años en forma estrepitosa, y el descuido se ha apoderado del otrora famoso y reconocido Acuario de Veracruz.

Otrora la mayor atracción eran los espectáculos de pingüinos y delfines. Los primeros aún persisten en el lugar pero sin otra atracción más que la exhibición.

El delfinario hace mucho que desapareció y no hay alguna información sobre su reactivación.

En tanto, el costo de los boletos se encuentra por encima de los estándares de otros centros de diversión como zoológicos o acuarios del pacífico.

En nota aparte, la reportera Miriam Serrano da cuenta de las declaraciones del secretario general de Asamblea Permanente de Asociaciones Civiles con la Comisión de Cultura y Turismo, Guillermo Macías Lagunes, quien lamenta que la calidad de este punto turístico haya decaído. Y lo compara con un temascal gigante por las altas temperaturas que se registran en su interior con pésima calidad del aire acondicionado en perjuicio de los visitantes.

"Pasamos al interior y resulta que nos encontramos con una carga de humedad como si estuviésemos en un temascal o un sauna y tenemos que buscar nosotros un lugar más fresco pegándonos a la salida del Museo de Cera o Museo Ripley".

En los comederos se ofertan tortas y picadas para el turismo nacional e internacional. El nivel que Veracruz merece.


Más columnas



Raymundo Jiménez