Alto a la intolerancia y al divisionismo

Columna: Francisco J. Ávila Camberos



Después de la agitación y el divisionismo que desafortunadamente tuvimos en el pasado proceso electoral, porque en lugar de plantear soluciones a los numerosos problemas que tenemos, algunos partidos y candidatos perdieron el tiempo en ataques y descalificaciones, avivando innecesariamente los enconos y el enfrentamiento social, lo que no hizo terminar más divididos que antes.

Esto hizo que se avivaran las pasiones y se encendieran los ánimos.

Es por eso necesario y urgente ahora impulsar la concordia para recobrar la paz, la tranquilidad y el progreso.

Todos somos mexicanos. Todos debemos ayudarnos. Todos debemos de trabajar en pro del país.

Una nación no prosperará si sus hijos viven en constantes pugnas.

Una nación es el equivalente a una familia numerosa.

Ninguna familia saldrá adelante si quienes la integran viven inmersos en constantes pleitos.

Solo cuando entendamos esto, podremos superar muchas de nuestras diferencias y hacer a un lado las tensiones malsanas que nos impiden trabajar juntos y en serio a favor de México.

Si el país prospera gracias a la unión de todos los mexicanos, todos mejoraremos.

He querido comentar estos temas, porque en agosto próximo habrá una consulta impulsada por el Presidente de la República para que los electores decidamos si se enjuicia o no a los expresidentes mexicanos, por los posibles delitos que hayan cometido.

Sin embargo, la pregunta está planteada en una forma tan enredada y capciosa, que muy pocos la entenderán.

Por otro lado, dicha consulta resulta cara e innecesaria, porque la aplicación de la Ley no está sujeta a consultas. En otras palabras, la Ley simplemente se aplica y punto.

Al parecer, esa encuesta tan anunciada resulta ser solo un distractor más que puede volver a polarizar a la opinión pública, manteniéndola agitada; cuando ya es tiempo de que nos tranquilicemos todos.

Resulta además ser este un gasto inútil, porque los cientos de millones que costará podrían emplearse mejor en comprar los medicamentos que tanto necesita la población marginada del país.

Por otro lado, si alguien cometió realmente un delito y se le comprueba, independientemente de la jerarquía que tenga, debe de enfrentar la acción de la justicia, sin que las autoridades anden perdiendo el tiempo preguntando opiniones.

Así de sencillo.

Así de fácil.

Así de simple.

La ley se aplica y punto.

No hay de otra.

No les parece a Ustedes?.

Muchas gracias y un excelente fin de semana para Ustedes.

¡Hasta luego y hasta pronto!


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