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¿Pierdes el control en un tris?

El tráfico, los hijos, la pareja, los vecinos, el clima y otras tantas situaciones hacen que a veces, perdamos el control. El problema no es que lo pierdas, sino lo que haces después con ese impulso desatado.

¿Pierdes el control en un tris?

Nadie está exento de que, ante un escenario que lo detona, perder las casillas y ponernos como agua para chocolate.

Sin embargo, tras ese enojo, podemos recobrar el equilibrio y que esa emoción no pase a mayores:

  • Respira profundo, deja que este aire haga feliz y tranquilice a tu cerebro. Respirar es un arte de vida. Es lo más parecido a un masaje.
  • Cuenta hasta 10, analiza el conflicto y ponlo en perspectiva. Ve recurriendo a soluciones prontas y eficaces, pero no grites, no te alteres, no amenaces.
  • Haz una lista de todos aquellos problemas, dificultades y conflictos que te hacen enojar y ya no quieres más en tu vida; beneficios que deseas a corto, mediano y largo plazo. Todas las mañanas separa 15 minutos para repasar tu lista. Vuelve a repasarla y a pensar en soluciones. Míralos como oportunidades de crecimiento. Deja atrás las culpas.  
  • Piensa fervientemente que si otros han podido, tú también puedes.

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  • Búscate un modelo y fíjate en lo que ha hecho para resolver sus problemas y superar sus frustraciones. Puede ser un hombre o mujer corriente (un conocido, una buena amiga), cuyo éxito quisieras alcanzar. Fíjate cómo ha superado las dificultades para lograr su meta, e incorpora esas lecciones a tu vida.
  • Encoge los hombros, aprieta los puños con fuerza, tensa los músculos del estómago y de los glúteos. Mantén esta posición por cinco segundos. Después exhala a la vez que relajas los músculos. Con estos sencillos ejercicios no dejarás que salga el Hulk que todos llevamos dentro.