miércoles, 26 de junio del 2019
 
Por Domitilo Ruiz Velázquez
Columna: Una triste historia
Una triste historia
2019-04-14 | 11:24:36

Cuando se inició el sexenio de Javier Duarte, su familia política en Coatzacoalcos eran los miembros más buscados e invitados de honor en cualquier evento social, se disputaban las atenciones y la preferencia de los restaurantes a los que asistían, y era notable el servilismo de personas de cierto nivel social y económico, hasta conocidos periodistas locales se disputaban la amistad del matrimonio del abogado de la Ibero, don Tony Macías y sus hijas, donde destacaba Karime, la esposa del nuevo gobernador.


De lo que se puede estar seguro es que nadie de ese grupo familiar se imaginó en qué terminaría esa incursión en la política, desde un principio disfrutaron de la riqueza mal habida del que fuera secretario de Finanzas, de Fidel Herrera Beltrán y los beneficios oficiales para su suegro, con un codiciado parque industrial.


Toda aquella bonanza, alegría y felicidad se iba a transformar al final en una desgracia… que hoy en día amenaza a los miembros de los Macías Tubilla terminar en un reclusorio.


El desencanto de aquellos “ricardos” del sur de Veracruz que se sentían honrados cuando lo invitaban… se volvió en abierto rechazo. La afabilidad y afecto se convirtieron en indiferencia y antipatía. Para don Tony no tuvo la suerte de tener a un yerno como hijo, sino la mala suerte de perder una hija.


Hasta un periódico del clan Macías fue instalado en varias partes del estado para difundir el éxtasis de la euforia de haber obtenido el triunfo electoral, venciendo al que se convirtiera en un futuro muy próximo al que sería su peor enemigo cuando alcanzó el poder al ganar la gubernatura veracruzana, Miguel Ángel Yunes.


El mismo caso con la victoria del gobernador Cuitláhuac García donde nuevamente esta costumbre de reincidencia electoral, vuelve en los hechos como una reiterada venganza política.


Lo ocurrido en Coatzacoalcos es toda una tragedia, de ser el municipio más importante durante la creación de los complejos petroquímicos más grandes de América Latina, para ser hoy en día una ciudad olvidada con el mayor índice de violencia en el país.


Como una especie de maldición que llegara con la investidura de Javier Duarte de Ochoa como gobernador y arrastrara en el presente a toda una familia a vivir una eterna pesadilla de terror.


No se cree que alguien sienta algún gozo interior cuando a alguien les va tan mal, como la familia política del joven que trabajaba como uno más de los atentos y subordinados auxiliares del senador Herrera Beltrán.


Un escritor inglés Edward Bulwer afirmaba que dichoso el que no ha conocido nunca el sabor de la riqueza, poder y la fama; tenerla es un purgatorio; perderla, es un infierno.


Una historia que nadie quiere aprender y lo decía atinadamente el exgobernador Gutiérrez Barrios, todo lo que sucede y te otorgan en el quehacer político es prestado, hay que devolverlo y a veces con altos intereses judiciales.


Ahora le tocó a Miguel Yunes


Desde el primero de julio del año pasado, el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares sabía que la buena suerte de los sexenios de vacas gordas se había terminado y que tenía que batallar y vivir la misma zozobra de terminar en algún reclusorio, al igual que todos los políticos , supuestos amigos y algún que otro periodista que él había perseguido.


Ahora le toca a él esconderse y buscar refugio.

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