jueves, 25 de abril del 2019
 
Por Cecilio García Cruz
Columna: Jesús te ampare
¡Desánimo!
2019-02-07 | 07:55:01

Cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde… reza un refrán popular.


 El sur de Veracruz votó masivamente por MORENA, llevando como estandarte de victoria a Andrés Manuel López Obrador, el célebre Peje.


En esa ola morenista se “treparon” los que ahora son diputados, federales y locales por esa corriente; pero también el gobernador Cuitláhuac García Jiménez.


Y ganaron ampliamente en las urnas a pesar de la campaña gubernamental que se armó a favor de “Chiquiyunes” o “Bodoque” como lo motejó el mandatario veracruzano.


Pero a siete meses de distancia del triunfo electoral y dos de que asumió el poder la administración estatal, las muestras de descontento son manifiestas.


Todo se debe a que casi nada ha cambiado en el convulsionado solar veracruzano donde la violencia es el pan nuestro de cada día.


No es por desidia o desinterés. Por ganas no ha quedado, pero ante el tamaño de los desafíos quedó evidenciada la falta de experiencia y oficio político de las autoridades estatales.


Los veracruzanos están muy politizados y ya no se chupan fácilmente el dedo. Son, además, claridosos.


Y eso lo constató el mismísimo Andrés Manuel que vino con toda prudencia a Veracruz para poner los puntos sobre las íes.


El presidente analizó de qué lado masca la iguana en la entidad, a la que considera su segunda patria chica. Se dice “chocojarocho”.


El malestar generalizado por los casi nulos resultados, se expresaron en Minatitlán con abucheos al gobernador delante del presidente de México.


No es la primera vez que Cuitláhuac recibe el rechazo de la población; hay que recordar que en Chinameca salió con cajas destempladas cuando un colaborador lo mandó a la guerra y sin fusil.


En esa ocasión fue la instalación del relleno sanitario en esa localidad, para tirar la basura de casi todo el sur de Veracruz, acción que fue rechazada por los ciudadanos.


Eric Cisneros fue el operador, pero no hizo los amarres necesarios para aguantar la resistencia de un grupo de habitantes y el resultado fue un desastre.


Parece ser que ya se está volviendo costumbre que el mandatario reciba la rechifla del respetable. Lo dramático es que apenas inició su gobierno.


El presidente López Obrador sabe lo que pasa en Veracruz; antes envió a dos secretarias de estado para que sondearan la situación del basurero “Las Matas”, que pese a todo se va a cerrar.


Pero no sólo fue el tema de la inseguridad y el basurero, pues López Obrador no pudo apantallar con sus cifras en favor del pueblo bueno que votó por él, debido a que otros tampoco han cumplido con su trabajo.


Es el caso del súper delgado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara quien –dicen sus allegados--no dispone del padrón de beneficiarios de los programas sociales en la entidad.


Así, no pudo anunciar que cientos de miles, millones de veracruzanos serán beneficiados con apoyos en efectivo para paliar la crisis que se vive en el Estado.


Incluso lanzó una puya, pues dijo que en Oaxaca, Chiapas y Guerrero ya habían terminado con ese padrón, pero en Veracruz, no.


Y no fue en una, sino en dos ocasiones, dos días seguidos, que exhibió al delegado Huerta Ladrón de Guevara, pidiéndole a Cuitláhuac que lo ayudara para que terminara este trabajo que es fundamental para los apoyos del gobierno federal.


Uno, regañado en público: el delegado federal. Otro, abucheado, el gobernador; ese fue el saldo de la segunda visita de AMLO por la entidad.


Lo que no sabemos aún es cuántos apretones de cinturón hizo el presidente en privado.


A pesar del tiempo que disponía entre cada evento, al presidente López Obrador se le fue, literalmente, el avión.


Todo, por la falta de coordinación y programación entre autoridades estatales y la logística federal.


Programaron su último evento en Córdoba a las 11 horas y su salida, del puerto de Veracruz en avión comercial a las 13 horas. No tomaron en cuenta la distancia y el tiempo de traslado por carretera de un lugar a otro.


 Así que Andrés Manuel decidió regresar por carretera a la Cdmx, pasando por la zona riesgosa huachicolera de Veracruz y Puebla.


Ojalá que los funcionarios veracruzanos, desde el Gobernador hasta el delegado especial, aprendan y rectifiquen. No sea que también se les vaya el avión.


Jorge Winckler, el aun Fiscal, es otra piedrota en el zapato, que el mandatario no ha podido quitar de su camino.


Hoy en el Congreso local es día clave para encaminarlo a su casa y termine con sus pesadillas y trastornos de la frecuencia cardíaca.

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