miércoles, 17 de octubre del 2018
 
Por Ana Isabel Cruz Hernandez
Columna: A la One, Two, Three
Ahora resulta que estar gordo es un pecado mortal
2018-09-13 | 21:22:20

ONE.- Las mentes brillantes de periodistas de cinco estrellas y numerosos galardones, el miércoles en sus redes sociales discriminaron de fea manera al recién nombrado secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, por estar pasado de peso y tener un negocio, según ellos, de mala reputación.


                              


La complexión física no tiene nada que ver con la capacidad que puedan tener las personas para desempeñar ciertos cargos, más bien se ve aquí, que a algunos no les cayó muy bien el hecho de que el gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez, nombrara a Ramos Alor como secretario de Salud.



TIEMPO AL TIEMPO


TWO.- ¿Usted cree que a la gente le interesa si Roberto Ramos Alor, es gordo, chaparro, trae barba de candado y usa lentes, sombrero y a veces es recio al hablar? ¡Pues no!, lo que las personas quieren es que de verdad haya un verdadero cambio en los servicios dentro y fuera de los hospitales, para que brinden una mejor atención a los enfermos, contraten médicos, especialistas para completar la plantilla laboral que se requiere en todos los nosocomios de Veracruz; así como el abasto al 100% de medicinas en las farmacias internas; áreas bien acondicionadas con todo lo necesario para dar atención inmediata al paciente; sala de espera adecuadas para que los familiares estén dignamente y no permanezcan en las calles como si estuvieran en campos de concentración; personal capacitado que le brinde al enfermo excelente trato; mucho trabajo y orden tendrá que poner el doctor para mejorar las condiciones de salud que están por los suelos en todo el estado.


Roberto Ramos Alor tiene experiencia en esta materia, trabajó en el IMSS y fue director del Hospital Regional Valentín Gómez Farías, en Coatzacoalcos, él sabe perfectamente en qué circunstancia operan y cuáles son las dolencias, carencias que enfrentan personal y los hospitales.


Por lo que no se necesita un Brad Pitt, ni un cuero de hombre que esté alto, torso de lavadero para que esté en el cargo; los ‘carita’ de nada sirven cuando no tiene voluntad, capacidad y cerebro para hacer bien las cosas; Enrique Peña Nieto, guapo, copetazo, dientes parejitos, esbelto, bello el canijo, su exquisita presencia sirvió para dejar despelucado en seis años el país, hecho trizas por todos lados; hay que dejar que el doctor Ramos Alor llegue al cargo y no se le descalifique antes de tiempo por su complexión llenita, si no hace las cosas como debe de ser, entonces sí, ¡péguenle al gordo!


En cuanto a su negocio Puerto Rico, eso nada tiene que ver con su profesión y su trabajo, ahora resulta que eso es escandaloso; vaya tontería.


Roberto Ramos Alor ha trabajado honestamente en su consultorio durante muchos años, ha ayudado a muchos niños de las colonias y la región, regalando consultas, medicinas; este personaje de la política en Coatzacoalcos toda su vida ha sido altruista y de izquierda; cuando no le pareció los atropellos recibidos por parte de la ‘yunisidad’ dio un paso al costado y sin decirles adiós se fue a buscar otros horizontes en Morena; esto es lo que algunos no le perdonan, pero hizo bien, no se equivocó, tomó una sabia decisión que hoy le rindió frutos.


Muchas cosas se podrían decir de Ramos Alor, pero el señor se la jugó con los morenos; en su momento dijo las cosas claras de porqué su decisión de dejar el partido; cuando estaba en el PRD en muchas ocasiones navegó contra la corriente y quedó fuera de las candidaturas, pero aguantó vara y no se rajó, permaneció firme defendiendo sus ideales con los amarillos.


Miguel Ángel Yunes Linares, pisoteó los derechos de los panistas y perredistas a quienes desde su poder insano les impuso candidatos a modo y conveniencia; mientras que a los verdaderos militantes del PAN y PRD, los dejó fuera y con la dignidad bien pisoteada; no conforme con todos los atropellos que les hizo, todavía les impuso a su hijo como candidato, chavo fresa, ‘refresa’, que su mejor carta de presentación fue la soberbia, altanería, grosero y para rematar déspota, quienes lo trataron muy de cerca comentan que su señor padre es un angelito al lado del carácter nefasto que le brota a su retoño.


Los blanquiazules ya subidos en el barco, prefirieron quedarse agazapados, vociferando su desgracia detrás de la puerta que fajarse los pantalones y mandar al diablo a los yunes, la mayoría no defendió sus años de militancia, varios pudieron haber llegado a ser candidatos; pero la dignidad que solían tener los azul antes de que llegara Yunes Linares al poder, brilló por su ausencia, ahora se arrepienten pero como dicen en mi tierra ‘ya para qué’.



HABLANDO DE GORDITOS


THREE.-Agustín Carstens, vaya que está gordo, pero quienes lo conocen dicen que es muy bonachón, le gusta el buen comer, la buena música, simpático, educado, en pocas palabras un gordito muy ‘finolis’; en el sexenio de Calderón y Peña Nieto, fue gobernador del Banco de México, donde a pesar de su robusta complexión se movió ágilmente como si fuera una bailarina de ballet en el cargo; claro que nada que ver con la Secretaría de Salud; este funcionario federal sí que manejó durante varios años el billete en grande, no pequeñeces.


                         


Juan Antonio Nemi Dib, exsecretario de Salud del estado, ¿a poco era una ‘varita de nardo’?, el señor estaba bastante gordo cuando Javier Duarte lo puso de secretario de Salud, fue pésimo y desconocía totalmente hasta para qué servía una aspirina, pero pues ahí nadie chistó y reinó hasta que le cayó la voladora; ‘salió para el monte’ y está acusado de incumplimiento de un deber legal, peculado y abuso de autoridad y lo que se le acumule en el transcurso de su proceso.


                         


Clementina Guerrero García, exsecretaria de Finanzas y Planeación, en la era de Yunes, sólo permaneció en el cargo ocho meses y dos días, la señora se fue sin despedirse de su jefe, no entregó la estafeta; porque dijo que para atrás ni para tomar impulso; dicen que quedó tan mal con el patrón que su nombre ni por error es pronunciado; la doñita partió y se llevó bajo el brazo una suculenta pensión de casi cien mil pesos, por eso cuál sufrir de la gordita bella.


Eric Cisneros, no canta nada mal las rancheras y también está bastante pasadito de peso y eso no le impide andar recorriendo todo el estado.


De gordos, chaparros y muchos otros atributos está lleno este México lindo y querido, no se vale que se discrimine a la gente porque está gordita; en el caso del próximo secretario hay que ver primero de qué color ‘pinta’ en el puesto Roberto Ramos Alor, o si le quedó grande la yegua de la Secretaría de Salud. Muchos porteños están contentos que al doctor por fin le hiciera justicia la revolución y esperan que haga un gran papel en el cargo, es una oportunidad para hacer bien las cosas, ojalá no la deje pasar de largo; y como dice mi papá, “hija lo gordo se quita, lo feo nunca”.


alaonetwothree10@gmail.com

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