jueves, 26 de abril del 2018
 
Por Marco Antonio Medina Pérez
Columna: La escena veracruzana
Agresión e impunidad en Chicontepec
2017-06-19 | 09:50:03
Ha pasado desapercibida para la opinión pública la gravedad de la agresión sufrida por el candidato de Morena a la presidencia municipal de Chicontepec, Gonzalo Vicencio Flores, que lo tiene todavía hospitalizado con serias lesiones en los órganos internos.

Gonzalo es secretario general del Comité Estatal de Morena en Veracruz. Ya fue presidente municipal de Chicontepec en el periodo que va de 2005 a 2007. Es abogado, lo que le ha permitido litigar a favor de diversas causas en la región norte de Veracruz, es reconocido por el apoyo que ha brindado a las comunidades de habla náhuatl de esa zona, lengua que domina bien, y que le ha permitido una comunicación muy cercana con la gente.

La gestión social y la posición política de izquierda que ha mantenido Gonzalo Vicencio por lustros, lo ha puesto en la mira del viejo cacicazgo que ejerce Manuel Francisco Martínez, actual diputado local veracruzano bajo las siglas del partido Verde, de cuyo equipo político proviene el presidente municipal en funciones de Chicontepec, Pedro Toribio Martínez, y de cuyo linaje es quien fuera el candidato a presidente municipal, ahora alcalde electo, su hijo, Pedro Adrián Martínez Estrada. Todos ellos han sido señalados por testigos presenciales como autores de la agresión.

En Veracruz, la dispersión de los núcleos de población, las dificultades de los accesos a la zona serrana y el sistema político imperante, han fomentado la proliferación de cacicazgos que fácilmente se enquistan en regiones o municipios y favorecen el clima de injusticias, despojos e impunidades que los caracterizan.

El cacique impone su ley, se erige en gran elector y sustituye cualquier orden legal y constitucional. Eso es lo que ha venido sucediendo en Chicontepec, municipio con 315 comunidades rurales y que en el pasado proceso electoral contó con la increíble participación de 75 por ciento de los ciudadanos.

Gonzalo, acompañado de su esposa Guadalupe Argüelles y una decena de simpatizantes, fue a votar a la casilla que le correspondía, ubicada en una comunidad distante, a más de hora y media de camino de la cabecera municipal. De regreso fueron interceptados por hombres armados que se trasladaban en varias camionetas. Después de una primera agresión, Gonzalo y su esposa lograron huir y esconderse en una ranchería cercana. Media hora más tarde regresaron las camionetas con la gente armada y allanaron la casa donde se encontraban, los sacaron de su refugio y los montaron en camionetas separadas, con los ojos vendados.

A Gonzalo le propinaron una golpiza que hoy todavía lo tiene en estado delicado. Varias veces los cambiaron de vehículos, en una evidente operación de delincuencia organizada, abandonándolos finalmente a su suerte en un paraje solitario. Solo con la ayuda de los lugareños, quienes reconocieron al abanderado de Morena, pudieron salir de ese lugar y trasladarse a una clínica de Chicontepec. Pero ante el peligro de recibir más agresiones de los guardias privados del diputado del partido verde decidieron alejarse del municipio y buscar atención médica en otro sitio.

Varias personas han atestiguado la presencia del diputado, del presidente municipal y del candidato de la coalición PRI-VERDE durante dichos operativos. Igualmente, se ha podido corroborar el secuestro de una urna por parte de los mismos actores de la agresión, lo cual quedó señalado en la acta de incidentes levantada en la casilla.

Todo lo cual configura una total y abierta acción delictiva por parte de tales personajes. Estos actos no pueden quedar sin castigo, a menos que se le siga apostando a mantener cacicazgos e impunidad por todo el estado.

Lo dicho, necesitamos un cambio verdadero.


marco.a.medinaperez@gmail.com

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